Maggie Gyllenhaal probó la IA para convertir a Dakota Johnson en Marilyn Monroe y la descartó: "Básicamente no funcionó"

La 83ª edición del Festival de Cine de Venecia ha sido escenario de una confesión que resuena con fuerza en la industria. Maggie Gyllenhaal, actriz, directora y presidenta del jurado de este año, ha revelado que experimentó con inteligencia artificial generativa durante la producción de su cortometraje "Flesh Impact", un proyecto de 17 minutos que imagina cómo habría sido la vida de Marilyn Monroe si no hubiera muerto en 1962. La tecnología, entrenada con películas licenciadas de la icónica actriz, fue utilizada para intentar superponer el rostro de Monroe sobre el de Dakota Johnson, quien interpreta a la estrella en su época dorada. El resultado, sin embargo, fue tan insatisfactorio que Gyllenhaal decidió descartarlo por completo.

La confesión llegó durante un simposio sobre inteligencia artificial en el festival, donde Gyllenhaal explicó que el uso de la IA no fue una decisión creativa propia, sino una petición de quienes encargaron el proyecto. "Las personas que encargaron este proyecto me pidieron que usara IA", declaró la directora. La herramienta empleada era una IA con licencia, entrenada específicamente con películas de Marilyn Monroe de las que el equipo tenía los derechos. Gyllenhaal aceptó el desafío con curiosidad: "Utilizaban una IA con licencia, entrenándola con películas de Marilyn Monroe de las que teníamos los derechos. Y me lancé. Pensé: está bien, tengo curiosidad. Veamos". Su apertura a la experimentación refleja una postura cada vez más común entre los cineastas que, ante la presión de la industria, se ven obligados a explorar las posibilidades de la tecnología.

El cortometraje, que Gyllenhaal también presenta en el festival, utiliza un recurso narrativo dual: Dakota Johnson encarna a Monroe en su juventud, mientras que Ellen Burstyn la interpreta en una etapa posterior, imaginando cómo habría envejecido la actriz. La IA fue probada específicamente para transformar digitalmente a Johnson en una versión más cercana a Monroe, superponiendo los rasgos de la estrella sobre la actriz. El objetivo técnico era integrar la apariencia de Monroe en las facciones de Johnson, un proceso que requería un trabajo considerable de entrenamiento del modelo y ajuste de los resultados. Sin embargo, a pesar del esfuerzo invertido, el resultado no convenció a la directora.


Pintura realista de mujer rubia con vestido blanco frente a espejo roto con dos reflejos, uno nítido y otro borroso
Prompt de imagen: Pintura al óleo de estilo realista que representa a una mujer rubia con vestido blanco de los años 50, de pie frente a un espejo roto. En los fragmentos del espejo se reflejan dos versiones de su rostro: una con rasgos nítidos y expresivos, y otra con una apariencia borrosa y artificial. El fondo es un set de rodaje con luces y una cámara antigua. La composición recuerda a los retratos de época de Hollywood. Iluminación de claroscuro con tonos dorados y sombras profundas. La palabra "FLESH IMPACT" aparece inscrita en la parte inferior como un título de película clásica.


"Y básicamente no funcionó. Trabajamos mucho en ello y, al final, lo deseché porque lo que salía con Dakota interpretando a Marilyn Monroe era muchísimo más conmovedor, humano, vivo", explicó Gyllenhaal durante el simposio. La directora fue aún más contundente al describir el fracaso de la tecnología: "Lo que salía con Dakota interpretando a Marilyn Monroe era muchísimo más conmovedor, humano, vivo". La decisión de descartar el material generado por IA no fue técnica, sino profundamente artística: la interpretación de Johnson, con toda su humanidad y matices, era superior a cualquier resultado que la máquina pudiera ofrecer. "Todas las razones por las que decidimos hacer este proyecto desde el principio fueron aniquiladas en la versión con IA", sentenció.

Las preocupaciones de Gyllenhaal van más allá del resultado creativo. Durante su intervención, la directora alertó sobre los problemas ambientales asociados a la IA, mencionando específicamente la conversación en curso en South Memphis sobre los centros de datos y su impacto ecológico. También citó al "padrino de la IA", Geoffrey Hinton, quien ha sugerido programar la inteligencia artificial con un "instinto maternal" como modelo de control. "Me pareció fascinante, pero ¿qué significa programar la IA con un instinto maternal viniendo del padrino de la IA?", reflexionó Gyllenhaal, evidenciando su escepticismo ante las soluciones tecnológicas simplistas.

La directora también cuestionó el argumento de la "democratización" que suelen esgrimir las empresas tecnológicas. "Me preocupa un poco porque son ellos quienes la poseen. ¿Quién gana dinero con ello? La gente que lo promociona", ironizó, provocando el aplauso del público. Gyllenhaal señaló que, aunque la IA pueda reducir drásticamente los costes de producción —"40 millones de dólares podrían costar 4 millones con IA, y quizás incluso 40.000"—, esa supuesta democratización esconde una trampa: "Si puedes hacer una película comercialmente buena por 40.000 dólares o incluso por 4 millones, ¿quién te va a dar 10 millones para hacerla a la antigua usanza? Nadie", advirtió.


El caso de "Flesh Impact" es un recordatorio elocuente de que la inteligencia artificial, por muy avanzada que esté, no puede replicar la esencia de una interpretación humana. La tecnología puede copiar un rostro, imitar una voz o generar una imagen, pero no puede reproducir la emoción, la vulnerabilidad y la chispa vital que un actor aporta a un personaje. Gyllenhaal lo expresó con claridad: lo que hacía especial a la interpretación de Dakota Johnson era precisamente su humanidad, y la IA, al intentar reemplazarla, la despojaba de aquello que la hacía conmovedora.

Esta experiencia subraya una verdad fundamental de la Inteligencia Audiovisual: la tecnología es una herramienta al servicio del creador, no un sustituto de su talento. Gyllenhaal no rechazó la IA por dogmatismo, sino porque la puso a prueba y encontró que no cumplía con los estándares artísticos de su proyecto. Su decisión de descartarla, después de haber invertido tiempo y recursos en el experimento, es un acto de integridad creativa que debería servir de ejemplo para toda la industria. La mejor tecnología es aquella que amplifica la visión del artista sin intentar suplantarla.

En un momento en que la industria audiovisual debate el papel de la IA, la experiencia de Gyllenhaal ofrece una perspectiva equilibrada. No se trata de demonizar la tecnología ni de abrazarla acríticamente, sino de evaluarla con rigor y mantener el criterio artístico por encima de las modas tecnológicas. La directora ha demostrado que se puede experimentar con la IA, aprender de sus limitaciones y, cuando no funciona, tener la valentía de descartarla. Esa capacidad de discernimiento, de saber cuándo la tecnología sirve al arte y cuándo lo empobrece, es la verdadera inteligencia que los creadores deben cultivar en la era digital.

La anécdota de Gyllenhaal también resuena con las preocupaciones más amplias de la industria sobre el futuro del empleo creativo. Si la IA puede reducir los costes de producción en un 90%, como algunos predicen, el modelo económico del cine tradicional se verá amenazado. Pero el caso de "Flesh Impact" demuestra que, al menos por ahora, hay algo que la IA no puede reemplazar: la capacidad de un actor para transmitir emociones auténticas. Mientras exista público que valore la conexión humana, habrá espacio para el cine hecho por personas, para personas.

Conoce la noticia completa y las declaraciones de Gyllenhaal en el artículo original de Variety: https://variety.com/2026/film/news/maggie-gyllenhaal-ai-dakota-johnson-marilyn-monroe-1236851468/

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